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Saturday, May 30 - Sacrament of Reconcilation in the Parking Lot

Sunday, May 31 - Drive-Thru Communion in the Parking Lot

California Disaster Relief Assistance for Immigrants (DRAI)

May 3, 2020
Bishop Michael Barber, SJ

Reopening, a statment from Bishop Barber

People are asking me, “Bishop, when are you going to reopen our churches for public Mass?”

I have received many beautiful and respectful emails and letters from our parishioners expressing great longing to go to Mass and receive Our Lord in Holy Communion. One lady approached me in the Cathedral, when we reopened the doors for private prayer following a live-streamed Sunday Mass. Wearing a mask, she went down on her knees and begged me to receive Holy Communion.

“My answer: I will reopen the churches for Mass when it is safe to do so”

The Most Rev. Michael C. Barber, SJ

I understand the deep and holy desire to come together to worship the Lord in the Holy Sacrifice of the Mass, and to receive His Body and Blood in the Blessed Sacrament. But I do not want to put people at risk of sickness and even death by unnecessarily exposing them to the coronavirus.

In order to make my decision, I am following the advice of a devout Catholic who is a physician and Rear Admiral in the U.S. Public Health Service. I am also following the advice of the USCCB and the Thomistic Institute, which has assembled a team of experts in medicine, science, public health, and the sacraments and liturgy — to give guidelines on how to safely administer Holy Communion and the sacraments with minimum risk.

This does not mean we can go back to “business as usual” immediately. We are envisioning a phased approach: limiting attendance, observing social distancing in seating, wearing masks, cleaning pews after each Mass, carefully distributing Holy Communion so as not to touch the communicant, etc. We are also looking at holding Mass outdoors, as they did during the Spanish Flu epidemic of 1918.

When it comes to the political situation, the Catholic bishops of California are working with the Governor's Office in Sacramento. When we last wrote Governor Newsom we advised him it would be very painful for the religious communities of California to witness a recovery process in which large retail stores and office buildings are open in the coming months, yet public worship would still be prohibited, as some recommend. As bishops, we believe this would be unjust and counterproductive to rebuilding California.

On the city and county scene, I am working with an ecumenical coalition of 37 pastors of Protestant churches in Oakland to dialogue with the Mayor and Alameda County Board of Supervisors.

In the meantime, we continue to live stream Sunday and daily Masses. Some pastors are administering Holy Communion outside of Mass, following strict safety guidelines. I participated in a parking lot Sunday service, with Exposition, Liturgy of the Word, homily and Benediction of the Blessed Sacrament, at Santa Maria Parish in Orinda. We had about 90 cars in the lot, and the parishioners were very appreciative.

Another pastor has commenced First Holy Communion inviting three children and their parents to attend Mass every weekday evening, social distanced, etc. It will take him about six weeks to get through the whole class.

 I performed an Ordination to the Diaconate for the Capuchin Franciscan Friars last weekend — with only 10 in attendance, and live streamed. There are creative things we can do to safely worship God and practice our Faith, until we can fully reopen.

In the meantime, we have postponed our diocesan Ordinations to the Priesthood, originally scheduled for May 29, to Saturday, Sept.  5, at 10 a.m. at the Cathedral. We are postponing the Diocesan Eucharistic Congress from this summer until the Feast of Corpus Christi, June 6, 2021. As of now, we still planning on ordaining our transitional deacons on Saturday, Aug. 8 — but it still remains unclear as to how many we can invite to attend.

Just as going to Safeway is essential for the health of our bodies, so going to Mass and Communion is essential for the health of our souls. Health care workers in particular are writing me saying they need to receive Holy Communion to receive the spiritual strength to perform their essential work of saving lives. The charitable work of the Church continues in our St. Vincent de Paul soup kitchens, food pantries, Catholic Charities social work, and Catholic Worker outreach to the homeless. I am pressing for the day when we can safely reopen our churches to engage in divine worship — so we can love God with the same fervor as we are currently loving our neighbor.

Readings: Sixth Sunday of Easter

 


 

Reabrir, Una Declaración de Bishop Barber

La gente me pregunta: “Obispo, ¿cuándo va a reabrir nuestras iglesias para misas públicas?”

He recibido de nuestros feligreses muchos correos electrónicos y cartas hermosas y respetuosas, expresando su gran anhelo de ir a misa y recibir a Nuestro Señor en la Sagrada Comunión. Una señora se me acercó en la Catedral, cuando reabrimos las puertas para una oración privada después de una misa dominical que transmitimos en vivo. Con una mascarilla que tapaba su nariz y boca, se arrodilló y rogó recibir la Sagrada Comunión.

Mi respuesta: reabriré las iglesias para la misa en nuestra diócesis cuando sea seguro hacerlo.

El Reverendísimo Michael C. Barber, SJ, Obispo de Oakland

Entiendo el deseo sagrado y profundo de unirnos para adorar al Señor en el Santo Sacrificio de la Misa y recibir Su Cuerpo y Sangre en el Sagrado Sacramento. Pero no quiero poner a las personas a un riesgo de enfermedad e incluso de muerte al exponerlas innecesariamente al coronavirus.

Para tomar mi decisión, estoy siguiendo los consejos de un católico devoto que es médico y contralmirante en el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos. También sigo los consejos de la USCCB (Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, por sus siglas en inglés) y del Instituto Thomistic, que ha reunido a un equipo de expertos en medicina, ciencia, salud pública y los sacramentos y la liturgia, para dar pautas sobre cómo administrar de manera segura y con un riesgo mínimo la Sagrada Comunión y los sacramentos.

Esto no significa que podamos volver de inmediato a lo que estábamos acostumbrados. Estamos visualizando un enfoque gradual, por fases: limitar la asistencia, observar el distanciamiento físico en los asientos, limpiar las bancas después de cada misa, distribuir cuidadosamente la Sagrada Comunión sin tocar a quien recibe la Comunión, etc. También estamos explorando celebrar la misa al aire libre, como se hizo durante la epidemia de la gripe española de 1918.

En cuanto a la situación política, los obispos católicos de California están trabajando con la Oficina del Gobernador, en Sacramento. La última vez que le escribimos al Gobernador Newsom, expresamos que sería muy doloroso para las comunidades religiosas de California presenciar un proceso de recuperación en el que las grandes tiendas minoristas y los edificios de oficinas estén abiertos en los próximos meses, pero que el culto público aún esté prohibido, como se ha recomendado. Como obispos, creemos que esto sería injusto y contraproducente para la reconstrucción de California.

A nivel de ciudad y condado, estoy trabajando con una coalición ecuménica de 37 pastores de iglesias protestantes en Oakland para dialogar con el alcalde y la junta de supervisores del Condado de Alameda.

Mientras tanto, continuamos transmitiendo en vivo misas diarias y dominicales. Algunos pastores están dando la Sagrada Comunión fuera de la Misa, siguiendo estrictas pautas de seguridad. Yo participé en un servicio dominical en un estacionamiento en la parroquia de Santa María, en Orinda, que incluyó Exposición del Santísimo, Liturgia de la Palabra, homilía y Bendición del Santísimo Sacramento. Había alrededor de 90 autos en el lote y los feligreses estaban muy agradecidos.

Otro pastor ha comenzado la preparación para la Primera Comunión, invitando a tres niños y sus padres a asistir a misa todos los días por la tarde, guardando su distanciamiento físico, etc. Tardará alrededor de seis semanas en completar esta clase de preparación.

El fin de semana pasado realicé una ordenación al diaconado para los frailes franciscanos capuchinos, con solo 10 asistentes y una transmisión en vivo. Hay alternativas creativas que podemos implementar para adorar a Dios con seguridad y practicar nuestra fe, hasta que podamos reabrir por completo.

Mientras tanto, hemos pospuesto nuestras Ordenaciones diocesanas al Sacerdocio, originalmente programadas para este 29 de mayo, hasta el sábado 5 de septiembre a las 10 a.m., en la Catedral. También hemos pospuesto el Congreso Eucarístico Diocesano de este verano, hasta la Fiesta de Corpus Christi, el 6 de junio de 2021. Hasta el momento, todavía planeamos ordenar a nuestros diáconos de transición el sábado 8 de agosto, pero aún no está claro a cuántos podremos invitar para que asistan.

Así como ir a Safeway es esencial para la salud de nuestros cuerpos, ir a misa y recibir la Comunión es esencial para la salud de nuestras almas. Trabajadores de la salud en particular me han escrito diciendo que necesitan recibir la Sagrada Comunión para recibir la fuerza espiritual y poder realizar su trabajo esencial de salvar vidas.

El trabajo caritativo de la Iglesia continúa a través de nuestras cocinas y comedores comunitarios de San Vicente de Paúl, despensas de alimentos, el trabajo social de Caridades Católicas y el alcance del Obrero Católico a las personas sin hogar. Estoy presionando por el día en que podamos reabrir nuestras iglesias de manera segura y poder participar en la adoración divina, para que podamos amar a Dios con el mismo fervor con que actualmente amamos a nuestro prójimo.

Lecturas: VI Domingo de Pascua